Lo que no consiguió la tramontana, ese viento que a los del por aquí nos vuelve turumbas, lo va a conseguir la lluvia.
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Y dale que te pego, ayer entramos en fase de alerta roja, que se nos desmadra el Valira ¡! Ya empezaba a desbordarse y tuvieron que poner una muralla de piedras… piedrotas de 1 metro de diámetro en hilera para evitarlo y las previsiones son las peores, toda esta semana seguirá lloviendo… y gracias que hace dos noches lo que cayó en las cimas era nieve que sino ya estaba montada otra vez, menos mal que ahora no vivo en la capital, yo… como las cabras, (soy capricornio), tiro al monte ja ja.
A mí no me tocó pasarlo mal hace años cuando hubo las inundaciones en el Principado, pero fue horroroso, recuerdo que mis padres estaban en Andorra de visita y yo vivía delante justo del Hiper de Andorra la Vella, encima de los Almacenes Feners en un tercer piso. No sé que hora era pero yo estaba un tanto aburrida porque llovía mucho y al final decidí no coger el Mini, (que aun andaba con la matrícula de Madrid por esos mundos), para hacer unos 5 kilómetros que entonces eran mas ya que no estaban construidos aun los dos túneles que hoy nos separan de la capital. Mi grupo de gente estaba en La Aldosa un pueblito de La Massana, y yo solía subir cada dia y en verano dos veces, jornada completa.
Los mediodías, en verano, me las ingenié en la oficina para tener 3 horas de descanso en la comida y me iba cada día a la Borda Casa Nono, una construcción preciosa y muy antigua hecha de piedra, con Disco súper pequeña en el sótano, Bar con actuaciones en la noche de un tal Mike ex músico de Donovan que se acompañaba de una guitarra y cantaba realmente bien canciones de David Bowie, Lou Reed y otros. Al lado en una sala contigua pero sin puerta, una sala de billar americano donde yo pasaba horas y horas, tantas que teníamos un truco para no tener que echar moneda para hacer las partidas, y aunque el “cara-bulldog” del dueño, que no recuerdo su nombre pero si el de sus dos perros salchichos “Chivas” y “Regal” nunca nos dijo nada, y sinceramente, creo que lo sabía de sobras.
Arriba un altillo con el techo en V y un coqueto restaurant donde a veces celebrábamos cumples o cenitas, y a pié de Borda un jardín con piscina de unos 25 metros bordeada por un césped que me servía de cama cada día durante un buen rato.
Comía rápido en el Bar de la piscina, unos pinchos de sautée indonisian que es como salsa de cacahuetes con un extraño, pero delicioso picante, y luego al agua, estaba allí 2 horas y media pues en aquel entonces en 15 minutos llegabas a Andorra la Vella ya que no había ni la mitad de tráfico en Principado, una duchita y otra vez con el Mini hacia el trabajo… y esto no acababa ahí.
Por la tarde salía de trabajar y me iba a merendar a casa, y cerca de las 11 de la noche, después de hacer una cabezada en el sofá, otra vez arriba con el Mini.
Sesión de noche… y muchísimas veces... de madrugada pues en aquel entonces, en Andorra estaban obligados a cerrar los locales a las 2 de la noche y nosotros habíamos encontrado el sistema para no acabar la fiesta a esas horas. El dueño un holandés con cara de bulldog pero muy simpático, cerraba a esa hora en punto los pesados portones de las ventanas de la Borda que es el nombre de esas rusticas construcciones en Andorra. Apagaba luces y encendíamos unas velas en verano y a esperar. (En invierno en lugar de velas, avivábamos una enorme chimenea de casi 2 metros de ancho).
A esperar... que la patrulla se parara delante de la Borda, había coches en el parking y ellos sabían que estábamos allí, pero nosotros, chitos callaos, esperando que marcharan, a veces durante 20 minutos o más, pero en ese ratito estábamos ahí dentro sin hablar… mayormente porque hacíamos coincidir ese ratillo para comer unas tostadas untadas con tomate aceite y sal y un buen plato de fiambres y quesos. Siempre se iban antes de acabar nosotros de cenar… y aquellas noches se prolongaban hasta que se hacía de día, tanto… que tenía solo el tiempo justo de llegar a casa, ducharme, secarme el cabello y volver a la Oficina.
Ya me he desviado del tema completamente, ay Cata!! Resulta que la noche de las inundaciones como os contaba, creo que fue en Noviembre, estábamos en casa, en un descanso de DALLAS y yo me levanté a mirar por la ventana que de hecho era toda la pared, de pronto veo que desde dentro del Hiper sale una tromba de agua arrastrando mostradores y reja de seguridad, y partir de allí no veáis la que se armó, por suerte el agua giró en sentido contrario a donde nosotros estábamos, pero inundó gran parte de la Capital.
Esa noche y al día siguiente nos organizamos los amigos... mantas y ayudas a las personas que se habían quedado en la calle y tuve oportunidad de ver a los del “somatén francés” que vigilaban joyerías y sitios concretos, también ayuda francesa vino enseguida a substituir algún puente roto por puentes del ejercito de esos que se despliegan como en las pelis. Ese día fue un caos, y ayudados por walkitalkies nos organizamos la gente joven de Andorra porque era una cosa inaudita, nunca había pasado algo asi aquí. Hasta volvió a funcionar Radio Andorra... que la cerraban y abrian constantemente por falta de audiencia... y pelas ja ja.
Ahora ya se esmeran en dragar los ríos cada año cosa que antes ni se hacía, y al confluir todos los ríos pequeños en el Valira, cuando se unen en la capital es realmente caudaloso, y yo que sigo tirando al monte ahora resido a 400 metros más de altura que la capital ahi en mi Massana querida. Esperemos a ver si esta semana vamos a tener que volver a padecer como antaño, espero sinceramente que no, algunas personas perdieron la vida en esas inundaciones que os he contado.
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El 7 de Noviembre del 1982, un día trágico para recordar, esta portada es de un periodico grauito que publico en el 25 aniversario el recuerdo.













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Fotos y cositas mias

fenicia dijo
Cielo,yo tambien vivi inundacionesen el 73 y lo cuento en mi post LAS RIADAS DEL 73...y no,ahora no te asustes bonita,que todo se normalizara.
kisses,si llega el mensaje
26 Mayo 2008 | 07:27 PM