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Hace muchos años que me salto este día, para mí es un día de primavera como otro.

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Pero esta vez es distinto, este año tengo un blog, este año voy viendo ya entre lágrimas como van apareciendo post y mas post felicitándonos por ser el Día de la Madre .

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Hoy no iba a publicar, siento que nada tiene que ver conmigo el primer domingo de Mayo, tú me entiendes mamita, para nosotros era una fecha especial el día de la Madre, siempre lo fue hasta que nos dejaste.

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Antes se celebraba el día 8 de diciembre. No sé porque tuvieron que mover hace años en el calendario el día de celebrarlo, siempre me lo he preguntado, era una fecha especial, con un sabor especial, con olores diferentes por eso hoy para mi es un día mas de Primavera y me sigo negando a celebrar tu día en pleno Mayo.

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Pero me he sentido rara, de pronto he tenido celos de todas esas personas que aun tienen motivos para celebrarlo, así que poniendo todo mi cariño voy a rendiros homenaje a las dos… las dos mujeres de mi vida.

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Me acuerdo que nos levantábamos prontito las dos y yo te ayudaba a preparar el festejo, era un día muy especial y de mucho jaleo en casa. Aparte de celebrar el día de la Madre, era nuestro Santo, La Inmaculada Concepción de María, que era en casa un día de cuádruple celebración nada más y nada menos.

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Éramos una Sra. Concha (la yaya), una Conchita que eras tú mamita, y yo, que por llevar la contraria siempre batallé porque me llamarais Imma hasta que encontré la forma de variarlo a mi gusto, así pues decidí ser la Conxita de la casa (en catalán ya me gustaba, con “x” sonaba más moderno) y al fin y al cabo era como realmente lo pronunciamos en catalán.

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El 8 de Diciembre de cada año, todo el mundo tenía faenas en casa. Era tradición también en nuestro hogar que para ese día comenzara a asomar la Navidad y había que poner el pesebre y el árbol de Navidad, y papá y yo a primerísima hora, después de desayunar ya nos poníamos a maniobrar con eso, luego estirar la mesa del comedor a tope, vestirla con una bonita mantelería y sacar la vajilla, cristalería y cubertería buenas. Y luego a la pastelería a comprar una bandeja variada de repostería.

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Mientras tanto en la cocina parecía que había duendes. La yaya y tú preparabais todo lo necesario para celebrar la gran fiesta.

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Ese día nos sentábamos a la mesa a comer y se puede decir que ya no nos levantábamos hasta la hora de ir a dormir, ja ja, vermouth, comida, postres dulces, champagne, cafés, copichuelas para los mayores y hasta un puro se fumaba papá. Y risas... muchas risas.

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Después de una larga sobremesa, llegaban tíos y primas, y había que abrir los regalos, que guay… yo ya tenía guardaditos los míos de hacia días… y luego a merendar, que siempre acababa en merienda-cena por lo avanzado de la tarde.

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Seguía un rato de juegos con mis primas, y sonaba aquello de…. Nenas va…. Que nos vamos…

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Recuerdo que al darme el beso de buenas noches, yo te preguntaba… te lo has pasado bien mamita? Te ha gustado mi regalo? Y tú con la mejor de las sonrisas asentías.

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Ahora solo quedan dulces recuerdos, lo suficientemente hermosos como para hacer un homenaje a las dos mujeres de mi vida. La yaya que fue mi cómplice incondicional, con su inagotable paciencia para aguantar juegos y niñerías y mi madre, mi adorada mamita que supo inculcar en mí los mejores valores y luchó por convertirme en lo que hoy soy.

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Hoy no es tu día madre querida, que yo siempre seguiré celebrando el 8 de diciembre como nuestro día, pero he querido hacerte este homenaje aquí en mi sitio para llenar con el recuerdo este vacío que inunda mi corazón.

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Te Quiero, os quiero, siempre os seguiré queriendo. Soy y seré toda mi vida hija y nieta orgullosa de haber nacido.
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Cata
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PD. Vaya tambien mi homenaje para todas las madres del mundo.