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¿A qué no sabéis una cosa?: el cuento de
“Sucedió hace mucho más de mil veces mil lunas y tuvo lugar en el lejano y antiguo Egipto...
Reinaba por aquel entonces un faraón joven y hermoso, además de valiente y sagaz, un faraón que todavía estaba soltero. Sus consejeros habían querido atarle con el lazo matrimonial a princesas reales con quienes establecer alianzas políticas muy ventajosas, pero el joven faraón rechazaba siempre sus propuestas aduciendo que los quehaceres guerreros le tenían demasiado absorbido y que aún había tiempo para contraer nupcias.
Los años transcurrían pues, y el faraón continuaba inmerso en sus batallas, expediciones y conquistas bélicas y el trono del Alto y Bajo Egipto no contaba con un heredero de sangre azul que pudiese sucederle como hijo de su soberano. Y de tal manera esta situación parecía no tener remedio, que incluso los dioses de su religión, empezaron a preocuparse.
Isis,
-Hijo mío- le dijo-, te ordeno que vueles a mis amadas tierras del Nilo y encuentres solución al despego que muestra el joven soberano reinante acerca de la cuestión de su matrimonio, ya que es menester casarse y perpetuar la dinastía.
Y dijo Horus:
-¿Cómo he de hacer, padre mío?
Y dijo Osiris:
-Tu ingenio te ayudará.
Y oyendo y obedeciendo, el noble Horus, se transformó en halcón y voló hacia las fértiles riberas del padre Nilo, porque el Nilo es la vida para Egipto y Horus sabía que allí iba a encontrar la solución al problema planteado.
Faraón, mientras tanto, regresaba victorioso de una guerra entre las aclamaciones de su pueblo. Se soltaron palomas y se mandó erigir un obelisco que conmemorase tan brillante campaña, luego los escribas se pusieron a escribir los hechos de la batalla, cantando la gloria de Faraón y los escultores empezaron a tallar estatuas gigantescas de su soberano.
Atardecía y el joven faraón, desde la terraza de su palacio contemplaba la puesta de sol ensimismado, cuando de pronto, hete aquí que un rayo pareció descender del cielo y un hermosísimo halcón vino a posarse en su mano. El faraón, maravillado hasta el límite del asombro al comprobar que el halcón, aun siendo salvaje era manso, quedó todavía más sorprendido al comprobar que el ave rapaz llevaba en su pico, cogida por la breve cinta de cuero de una correa, la más diminuta sandalia de mujer que sus ojos hubieran visto nunca, y todavía no había tenido tiempo de comprender lo que aquello significaba y ya el halcón se alejaba raudo dejando a sus plantas la sandalia.
Faraón se inclinó recogiendo personalmente la prenda, y se dijo:
-¿A quién pertenecerá esta breve sandalia?... Su dueña tiene un pie pequeño y estrecho, lo que revela gentileza y donaire, también juventud... Debe ser adolescente y muy bella.
Y por primera vez en su vida, el faraón sintió como el amor entraba en su corazón y en aquel mismo instante y hora, se enamoró perdidamente de la desconocida poseedora de la sandalia, y como era el soberano del Alto y Bajo Egipto, mandó proclamar por todo su reino que sólo se casaría con la joven en cuyo píe se ajustase perfectamente aquella sandalia.
Al instante partieron en dirección a los cuatro puntos cardinales, mensajeros para extender la nueva y ya al día siguiente comenzaron a afluir al palacio real centenares de bellas jóvenes que iban a probarse la sandalia, pero... ¡Oh desilusión!, en ningún pie se ajustaba exactamente, ya que o bien sobraba o bien faltaba.
Faraón estaba desesperado, su desconocida amada no aparecía... Y fueron viniendo de todos los lugares de Egipto doncellas y más doncellas y en ningún pie se ajustaba la sandalia. Como la voz se corrió, hasta de los reinos vecinos llegaron aspirantes a la prueba, pero fue inútil, no hubo nadie que pudiera calzarse la diminuta sandalia.
El faraón se puso enfermo. No quería ni comer ni beber, no dormía, había olvidado las batallas, la gloria, sólo suspiraba y palidecía, sólo deseaba morir ya que la tristeza le devoraba.
La diosa Isis, muy preocupada otra vez, fue a visitar de nuevo a su esposo Osiris y le contó lo que sucedía en el país del Nilo, y Osiris, dios bondadoso y comprensivo, llamó a su hijo Horus, preguntándole enfadado:
-¿Es así como me obedeces?
Y dijo Horus:
-Padre mío, confía en mí.
Y convirtiéndose en halcón, voló hasta el palacio del faraón en cuya cámara entro. Al verle, el joven monarca pareció revivir y ante el asombro de la corte entera que ya le daba por muerto, corrió en pos el halcón, diciéndole:
-¡Tú me trajiste su sandalia, dime, ¿dónde está ella?!
A lo que el halcón, con un aleteo le indicó :”sígueme” y el faraón le obedeció. Salieron de palacio, cruzaron la ciudad y llegaron al Nilo, allí el halcón se posó sobre una barca y el faraón se subió a ella como improvisado marinero dado que empezó a remar siguiendo el vuelo del ave, de este modo alcanzó la otra orilla del río y se detuvo, porque el halcón había hecho lo mismo encima de la humilde morada de un pescador.
Desorientado quedó Faraón ante aquel final, y más todavía cuando, abriéndose la puerta de la choza, surgió de su interior una bellísima adolescente que caminaba descalza. El faraón dijo:
-¿Quién eres, hermosa entre las hermosas, gentil niña?, pues no te conozco, ya que tú no viniste a mi palacio a probarte la sandalia...
Y la joven respondió con una voz más dulce que el soplo de la brisa:
-Cómo podía ser, mi señor, si yo soy tan pobre que sólo tenía un par de sandalias, y un día mientras me bañaba en el Nilo, debió venir algún ladrón y me arrebato una de ellas, de tal suerte, que no me pude presentar ante tu divina majestad, ya que únicamente me queda ésta, que es su pareja y no iba ir yo al palacio del faraón del Alto y Bajo Egipto, calzada de un pie y descalza del otro.
Y en así diciendo, la bella pescadora, extrajo de su delantal un pequeñísima sandalia, hermana gemela de aquella que Horus, el halcón, había llevado al soberano.”
No hace falta que os cuente el final de la historia pues todos lo conocemos, ¿verdad?

Ohhhhh, qué bonito!!!! Igualito que la Cenicienta, jejeje, pero en Egipto. A partir de ahora, la contaré así, jejeje.
La has contado muy bien. Si fuera así la vida real, ¿verdad?
Besitos!
Hola Arori,
Me alegra que te haya gustado..
Un besito reina
¡¡Que bonito!!
Hasta me han entrado escalofríos leyéndo el cuento.
Mucho más bonito que el que nos habían contado, ¿donde va a parar?
Un beso, guapísima, y gracias por contarme un cuento.
Hoy me ha dado por los cuentos...... JI JI
Y que conste que no he tocado el pacharán para nada eh?
Un besote
Jeje, pues una copica no te digo que entre mal.
Un beso.
Si pero...... es que yo soy de las que me pareció flojito tambien. JI JI
Ahora me dedico a las mandarinas, como merienda ya está bien.
Besiños
Muy bonito, no sabía esto de que prpovenía de Egipto.¡vaya sorpresa!Besos!!!
Yo tambien me quedé pasmada cuando me enteré.
Besitos reina !!
Yo tampoco lo sabía.
Besitos
A mi me ha gustado mas tu Ceniciente Egipcia...no lo habia oido nunca...
Cata te confesare un secreto..a mi me gustan los cuentos...ya me puedo ir a la cama MUAKASSSSSS Gracias y buena noche.
Ay Kili yo me quedé con la boaca abierta tambien.
Un besito
Skape, me encantan los cuentos y cambiarles el final tambien, suelo hacerlo en los relatos, estaba buscando uno de elfos y me acordé de este.
Es que tengo un montón en mis archivos.
Un besote, yo tambien me voy al sobre.
Cata
¡Que bien! Ya tengo a alguien que me cuente un cuento antes de ir a dormir.
Me encanta como te ha quedado el blog.
Un abrazo.
Gracias Las V.
Un besito y que tengas felices sueños.
Cata
Ni idea, como es posible !!mi cenicienta Ejipcia!!! bueno te la cargaste,pero me gusta màs esta,
asi que te gusta el pacharàn...chica a mi un cavita brut (baratito ) un pitillo y tu cuento y a dormir como un angelito, bueno porque no se tercia otra cosa ja ja ja
besiño
algo habia oido sobre el origen egipcio, pero pensaba que era un bulo!!! vayaaa
Kiamara, je je je
Pués yo ni cava... ni pitillo ni na...... A estas horas ya solo veo en teclado y aun gracias.
Besitos
Hola Medu...
Yo ya lo he oido varias veces y hoy en la radio escuché que iban a poner el relato y le di al boton de grabar que si no....... mi memoria no da para tanto.
Un besito guapa
Me gusta tu versión del cuento
besitos
Adelia,
Pienso que aun siendo la mar de antigua, resulta mucho mas moderna esta versión que la clásica.
Besitos.
Hola Cata:D
No sabía el origen egipcio. Gracias por compartirlo con nosotros.
Besotes
Je,je, Cata, va a resultar que la humanidad lleva miles de años contando los mismos cuentos con distintos ropajes y en distintas épocas. Esta versión egipcia me ha gustado mucho. ¿A tí te contaban cuentos cuando eras pequeña? Ya casi nadie los cuenta, como mucho los leen, una pena, con lo bonitas que eran las improvisaciones...
:) Besos
Pués eso parece Haru....
A mi me los contaban medio inventados y por lo que veo me pasaron las ganas, yo tambien suelo cambiar los finales, sobretodo los mas obvios.
Un besita reina.