Aquí os presento a Sarita. Esta muñeca tiene una bonita historia.

Hace ya muuuuuuchos años, mientras llegaba la hora de que me llamaran a embarque y ya cansada de esperar, pensé en comprar en aquel aeropuerto algún recuerdo del lugar para desacerme de las últimas monedas locales. Me di un paseo por las tiendas donde venden regalos y allí encontré souvenirs a destajo, pero entre todos ellos una muñeca repollo llamó enseguida mi atención.

He de advertiros que soy una gran amante de las peponas y peluches, tengo una gran colección que mantengo en una viga estante a 30 cm. del techo la cual me vi obligada a hacerme instalar pues como siempre he tenido perro, cuando me encontré el segundo muñeco desparramado y sin tripas por el suelo tuve que buscar una solución. los he ido apretujando hasta que casi ya no caben en el estante, pero los conservo todos aunque en estos momentos mi colección empieza a ser un severo problema pues ya sabéis que de vez en cuando hay que lavarlos. Entonces viene lo bueno, ya os lo podéis imaginar, todos los hilos de tender llenos de muñecos colgados por las orejas o por las pelucas, tiras inacabables de vestiditos tendidos a secar, en fin… para hacer una foto, No hace falta que os diga la guasa que esto provoca entre mis vecinas cada vez.

Bien, a lo que iba. Compré la muñeca y después fui a tomar un tentempié en espera de coger el dichoso avión . Allí sentada observé una nenita que empezó a berrear en la mesa de al lado ya no me acuerdo ni por que motivo y se me ocurrió como seguramente estáis pensando dejarle la pepona para que callara. Se calló, estuvo jugando, pero…… lo clásico, a la hora de marcharme ella no quería devolverme la muñeca y yo avergonzada no sabia que hacer, yo ya había cumplido los 22 años y ella debía de tener como mucho 6 o 7 añitos.

Al final con mucho pesar no tuve mas remedio por no forzar una situación embarazosa que ceder dándole una lánguida i tierna mirada por ultima vez a mi nueva pepona. La madre….. que llevaba un libro comprado en el aeropuerto para leer en el viaje, me lo quiso regalar y como no accedí de ninguna de las maneras, me pidió que le escribiera mi nombre y dirección en la primera página y que cuando llegaran a su país……. ellos iban a EE.UU. y yo a Barcelona, la niña ya se habría olvidado de la muñeca y me la enviaría a casa.

Accedí por compromiso, nos despedimos y me fuí.

Ya en el avión pensaba en lo ridículo de la situación, pues jolines con los niños americanos, me dije, pero pronto olvidé la situación.

Y estaréis pensando…….. si la tienes tú es…… porque la madre cumplió su promesa y me la envió mas tarde no?

Pues no amigos……. esa muñeca me la trajo a Barcelona la misma nenita pero con 19 años de edad

Un día llamaron a mi puerta. Al abrir vi una pareja joven y ella me preguntó si era yo la persona que buscaban y al asentir me preguntó si la reconocía,, por supuesto le dije que no.

Entonces sacó de la bolsa mi pepona y me la mostró. Al reconocer la muñeca que quedé tan helada que si me pinchan no sacan sangre……pasamos toda la tarde de charla y tengo que deciros que hasta hoy……. han venido ya tres veces, la ultima a mi casa en Andorra, vinieron a presentarme a su nenita pues habían decidido pasar de nuevo sus vacaciones en Barcelona y no dudaron en desplazarse al Principado a verme.


Esta es la historia de mi muñeca Sarita, y Sarah se llamaba la nenita del aeropuerto que ahora ya es mamá también.

Espero que os haya gustado. y que os haya entretenido.